tormenta espectral
sábado, 27 de agosto de 2016
Manifiesto
Declaro al mar luz de vida,
patrimonio de las galaxias,
y le declaro mis ansias
de ser suya...algún día.
Solo un puñado de almas
penetraron en tu esencia,
un puñado de almas...y Alfonsina.
Ellos abandonaron la pestilencia
de las ratas y su codicia,
ratas que roen inocencias,
detritos que fagocitan.
Cuando este virus se autodestruya
volverás a respirar sin inmundicia
y yo seré por siempre tuya.
(© derechos de autor reservados)
Gaia resiste

fotografía propiedad de wwf
De los robles caen
hojas sin filo,
agotadas,
desvaídas.
Y mientras crepitan en el aire
con chasquidos sin alma,
de los sauces cuelgan
sucias lágrimas.
Regueros de mieles frías.
Anémica Gaia
te desvaneces triste,
ante la indiferencia
de tus cuevos ciegos.
Madre ocre
de empobrecidos matices.
Por tus sienes resptan
exangües espectros.
Hijos famélicos
envenenados por la codicia.
Anémica madre
que en tu sudario resistes.
(© derechos de autor reservados)
domingo, 31 de enero de 2016
Cuánto!
Cuánto de aquella estrella
irradian tus ojos,
cuánto de su polvo brillante
centellea en tu piel,
cuánto de ella
fluye en tu lágrima.
Cuanto más exploro tus pliegues
y más me pierdo en tu amada faz,
más se expande mi deseo
de aferrarme a su haz...
de luz.
Cuánto he de aguardar
a que mi invisible dance con tu invisible,
a la espera del clavel de sangre,
agazapados,
en el pasillo de las sombras.
¡Cuánta explosión de esperanza en la zozobra!
Hoy te confieso, mi ángel:
Desde que tu halo me ampara...
cuánto de todo me sobra.
Kauac Buluk ©
lunes, 11 de enero de 2016
Huida
Me escapé de la cárcel de tu acero,
me fugué de Alcatraz,
huí de la jaula de oro,
me evadí del estruendo
de la caja del rencor,
Logré escapar de la sombra de tus huesos,
de tu ademán insolente con los labios
que enloquecía a mi lobo preso.
Voy tirando prendas al aire
para convertir mi armario
en una pecera volante,
etérea,
ingrávida,
translúcida,
rodando por la autopista de un blues,
cayendo por la ladera de un motín
en el que se sublevan las ilusiones
por el intento de homicidio
de los que las perdieron,
para asentarse como colibríes desafiantes
en los cuernos del toro de hierro.
Kauac Buluk
(derechos de autor reservados)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


